Sí, tomando en cuenta las actividades que eran menudencias del cotidiano, la niñez era muy interesante. Escribía historias con mi amiga que trataban de dos amigas que se encontraban aventuras. La escuela me daba varias oportunidades para imaginar y creer sin demasiado estrés. Durante los veranos, en lugar de trabajar, yo andaba por la calle sin zapatos ni calcetines, o corría alrededor del bloque buscando aspersores. Capturaba las abejas en tarros, los agitaba y pues los liberaba. Unos juegos yo no extraño. Pero no abandono mi niñez totalmente. Aunque no lo hago tan frecuentemente, todavía juego a disfrazarme y también miro las nubes para creer de ellas los cuentos.
Halloween se aproxima, y pienso en un cuento que me encantaba y que todavía me encanta:

¿Reconocen ustedes este libro?
1 comment:
No conozco el libro pero lo voy a comprar para mi hija! Gracias!
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